HISTORIA

Desde 1992, México se reconoció como una Nación pluricultural y, en el año de 2001, la Reforma Constitucional llevó a la aceptación de Derechos de los pueblos indígenas. Sin embargo, esta pluriculturalidad sustentada en sus pueblos indígenas, aún no es un Estado-nación que promueva plenamente la diversidad y las muchas identidades que generan las culturas indígenas conformadas por más de 15 millones de personas, que hablan más de 60 lenguas originarias y habitan en cerca de la quinta parte del territorio nacional con mayor biodiversidad del país (Conabio, 2015).

Por su parte, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo en 1994, señaló el reconocimiento que los gobiernos deben dar a la perspectiva de las comunidades indígenas en materia de población y desarrollo, así como atender sus necesidades concretas, respetando y ampliando el conocimiento sobre su cultura.

En el 2006 la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) aseguró que entre los indígenas más pobres y los más marginados están las mujeres indígenas, quienes en diversas ocasiones son discriminadas por ser indígenas, por ser mujeres y por ser pobres. Además frecuentemente se ven excluidas por sus propios sistemas sociales comunales.

Ese mismo año la CDI también informó que existen 636 720 mujeres monolingües, frente a 371 083 hombres en esta situación; y su rezago educativo se incrementa conforme avanza el nivel de escolaridad: mientras que el porcentaje de niñas que concluyó el ciclo de educación primaria es de 64.3 por ciento, el de los niños es de 68.1 por ciento; en la secundaria sólo el 31.7 de las jóvenes concluyó sus estudios, frente al 35.9 por ciento de los varones. Ambos fenómenos están íntimamente relacionados con la deserción escolar de las niñas, a quienes se les niega la oportunidad de continuar sus estudios, pues las obligan a dedicarse a las labores domésticas. La Comisión también destaca que cuando esto sucede en la etapa de instrucción primaria, se acentúa la tendencia al analfabetismo y al monolingüismo.

Así es posible observar que la forma en que se materializa la construcción social —profundamente desigual— de los roles de género[1] aún se encuentran arraigados en nuestra sociedad. Las mujeres indígenas enfrentan una doble desventaja en su capacidad de decisión, el acceso a los recursos y la capacidad de acción. Ésta situación se agrava en grupos aún más vulnerables: las mujeres embarazadas indígenas, las madres solteras indígenas, mujeres indígenas analfabetas, mujeres indígenas monolingües y mujeres indígenas ancianas.

MODELO INTEGRAL DE EMPODERAMIENTO ECONÓMICO PARA MUJERES INDÍGENAS

El “Modelo integral de empoderamiento económico para mujeres indígenas” busca lograr la autonomía de mujeres artesanas en Capula (Morelia, Michoacán), Huehuetónoc (Tlacoachistlahuaca, Guerrero) y Tentic (San Andrés Larráinzar, Chiapas), mediante un programa de formación que les brinda conocimientos y herramientas para desarrollar un proyecto de creación de artesanías sustentable en el tiempo y con el medio ambiente, que les ayude a generar ingresos y potenciar su liderazgo desde la identidad indígena y de género. Este proyecto también proporciona acompañamiento a las mujeres en desarrollo de su emprendimiento artesanal y el desarrollo de nuevos nichos de mercado, sin dejar de atender sus necesidades personales y de labores de cuidado.

Uno de los resultados más importantes de este proceso ha sido la generación de dos documentos:

Un diagnóstico que brindó un panorama sobre la situación de los derechos humanos, el liderazgo, así como las condiciones socio-ambientales y la capacidad de generación de ingresos de las mujeres indígenas de las comunidades del proyecto*

Un estudio de mercado que permitió identificar de forma clara los nichos de mercado para construir una estrategia de venta sensible al estilo de vida y necesidades de las artesanas.

*Lineamientos básicos para desempeñar y entender los comportamientos sociales. Los papeles femeninos están íntimamente ligados a la maternidad y operan de manera primordial en la esfera doméstica/familiar.

El Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir A.C. lidera y acompaña este proceso a través de diversas estrategias. Por un lado, el equipo del Instituto analizó las necesidades formativas de las mujeres y a partir de ello convocó a talleres de trabajo sobre revalorización de saberes tradicionales en el diseño de productos artesanales que sean sustentables con el medio ambiente, autonomía económica y liderazgo, género e identidad.

*Talleres:
"Revalorización de saberes tradicionales en el diseño de producto artesanales"; "importancia del trabajo artesanal como aporte de las mujeres a la comunidad"; "identidad individual/colectiva de las mujeres indígenas (ética y de género) como camino hacia el liderazgo y empoderamiento económico"; "sustentabilidad ambiental" y "costos para la comercialización".

El proceso de elaboración de productos de barro se realiza para varias piezas al mismo tiempo por lo que es complicado individualizar el tiempo por pieza. Las horas de trabajo comienzan desde que el barro se recolecta, prepara y amasa. Se elaboran las piezas con ayuda de moldes y se dejan al sol para secarse. A continuación se preparan y aplican los colores y el esmalte. Se queman en el horno en dos ocasiones. Lo único que se realiza individualmente es el decorado de cada pieza. Un producto se concluye desde el inicio del proceso hasta el final aproximadamente un mes. Trabajando todos los días entre 8 y 10 horas diarias. Por lo que las horas de las piezas son relativas.